Diez años seguidos en Primera

El Celta alcanza ‘in extremis’ la segunda mejor racha de su historia moderna en la máxima categoría: 9 temporadas consecutivas con la que viene

Los 37 puntos para obtener la permanencia retrotraen al equipo a aquella salvación del 4%, certificada por Natxo Insa y en la que los celestes obtuvieron la misma cifra de puntos

Sucedió un 1 de junio de 2013, y siempre será recordada como la salvación del 4%. Esa ínfima cifra, ese miserable porcentaje, que las máquinas estadísticas otorgaban al Celta para salvarse con dos jornadas por delante. La inteligencia artificial, esa misma que ahora rige caprichosa las voluntades del VAR, se equivocaba. Y lo hizo porque no tuvo en cuenta algo tan sencillo como el alma, el simple hecho de existir, el ser humano. Una rendija por la que se coló Natxo Insa para dejarnos un gol para la historia, «porque cuando el destino le entrega algo a la posteridad, lo hace a escondidas».

La frase nos la deja el novelista estadounidense Amor Towles en Un caballero en Moscú, y tiene más razón que un santo. Pocos en Vigo sospechaban que aquel día se habría la segunda mejor racha de su historia moderna en la máxima categoría. Con la que viene, serán 9 temporadas o diez años seguidos en Primera. Una cifra que ha puesto en valor hoy el Club en su comunicado de agradecimiento a la afición. Falta por saber si además de palabras habrá hechos.

Porque si en aquella salvación con Abel Resino en el banquillo sobraba carácter y faltaba talento, en esta puede decirse justamente lo contrario: quizá sobre talento pero falta carácter. Ese mismo que hizo del Leganés mucho más merecedor de una plaza que, al final, se queda el Celta.

Un Celta, una afición, que ha vivido todo el año en una montaña rusa de emociones. «Confianza, temor, angustia, satisfacción, miedo, alivio, nerviosismo, optimismo, alegría… El abanico de sentimientos que experimentó en las últimas horas el celtismo es interminable», reza el comunicado del Club. Tal vez obviando por bondad algún que otro sentimiento que se escribe con V de vergüenza.

Porque tras certificar media permanencia en el Reale Arena hace un par de semanas, el Celta se ha dejado ir. Y lo ha hecho hasta el punto de sumar 7 jornadas consecutivas sin vencer. La última de ellas contra el colista, el Espanyol, ya descendido, que llegaba a la cita con 8 derrotas seguidas, y que bien pudo ganar si el árbitro, tan caprichoso como el VAR, no hubiese intervenido de tacón en el tanto anulado a los ‘pericos’.

Finaliza el año el Celta con 37 puntos, una especie de cifra simbólica que cierra el círculo y devuelve al equipo a aquella salvación tan improbable como meritoria del 4%, que se obtuvo con otros 37. Esta, tan probable como reprensible obliga a una profunda reflexión, necesaria desde aquel giro en el banquillo hace tres temporadas. Desde entonces han pasado 5 entrenadores -Unzúe, Mohamed, Cardoso, Escribá y Óscar García- y se han ido un puñado de buenas futbolistas -Radoja, Wass, Tucu, Maxi…-. No son canteranos, pero hacían buena falta.

«Llega ahora el descanso, que será breve, para iniciar una nueva temporada en Primera División. Hasta aquí, hasta esta novena campaña en la máxima categoría, hemos llegado todos juntos. Desde aquí, iniciaremos, unidos, una nueva aventura en la que, sin duda, florecerán, como siempre, la ilusión y la esperanza», concluye el Club en su comunicado. Así de maravilloso es siempre el fútbol.