El programa Somos Ponte reúne experiencias de Galicia, Honduras, Guatemala y Nicaragua para reivindicar el papel de las mujeres en la soberanía alimentaria, el cuidado del territorio y la generación de oportunidades en el rural
El Salón de Plenos del Pazo Provincial de Pontevedra se convirtió este lunes en un espacio de encuentro entre mujeres que trabajan la tierra y el mar a miles de kilómetros de distancia, pero que afrontan retos que en muchos casos son comunes. Productoras de la provincia compartieron experiencias con mujeres procedentes de Honduras, Guatemala y Nicaragua en una nueva jornada del programa Somos Ponte.
La iniciativa, que alcanza su cuarta edición y está impulsada por la Diputación de Pontevedra y la Coordinadora Galega de ONGD, busca visibilizar el peso social y económico de las mujeres vinculadas al sector primario, además de su contribución a la soberanía alimentaria y a la conservación del territorio.
El papel de las mujeres para mantener vivo el rural
La diputada provincial de Bienestar Social e Igualdad, Paula Bouzós, inauguró una jornada celebrada pocos días después del Día Internacional de las Mujeres Rurales y puso el foco en el trabajo de quienes desarrollan su actividad profesional fuera de los grandes núcleos urbanos.
Bouzós destacó la necesidad de continuar reivindicando «el trabajo, el talento y el liderazgo» de las mujeres que contribuyen al desarrollo del rural gallego, especialmente por su capacidad para crear empleo y oportunidades y ayudar a fijar población en territorios afectados por el reto demográfico.
La responsable provincial también incidió en la importancia de que las administraciones locales impulsen proyectos capaces de conectar territorios desde una perspectiva de solidaridad y justicia social.
Experiencias desde Honduras, Guatemala y Nicaragua
El encuentro permitió conocer la realidad de profesionales del sector primario y de defensoras de derechos del Sur Global. Entre las participantes estuvieron la mariscadora, marinera y defensora ambiental hondureña Antonia Mejía; la agricultora y conservadora de semillas autóctonas Dilma Cruz, también de Honduras; y la productora agrícola y ganadera guatemalteca Elida Súchite.
También participaron Hadee Méndez, responsable del seguimiento técnico de los proyectos de la asociación para la defensa del hábitat MejorHa, de Guatemala, y la defensora de los derechos humanos nicaragüense Haydée Castillo.
A ellas se sumaron profesores y estudiantes de proyectos distinguidos con el Premio Galego de Educación para o Desenvolvemento e Cidadanía Global, procedentes del IES Plurilingüe de Valga y del IES Luís Seoane de Pontevedra. La programación incluyó además un taller de regueifa colectiva con Raquel Picallo y otro con las coreógrafas Eva Comesaña y Alejandra Balboa, que concluyó con un espectáculo final.

