La foto está muy bien, presidente

Pedro Sánchez ha visitado hoy Vigo antes de desplazarse al Foro La Toja. Y está muy bien que el presidente del Gobierno venga a nuestra ciudad. Está muy bien que conozca de primera mano nuestras empresas, nuestra capacidad industrial y el enorme potencial que tiene Vigo.

Su visita a Delta Vigo es un buen ejemplo. Hablamos de una empresa puntera, vinculada a sectores estratégicos y que representa perfectamente esa industria viguesa que compite, innova y crea empleo. Yo misma tuve ocasión de visitarla hace unos meses, en febrero, y conocer de cerca su trabajo.

El problema es que Vigo no necesita únicamente visitas. Necesita compromisos.

Porque detrás de cada fotografía con una empresa puntera hay una industria que necesita conexiones aéreas, mejores carreteras, infraestructuras ferroviarias competitivas y un puerto capaz de jugar en Europa el papel que le corresponde.

Y de todo eso hoy no hemos escuchado nada.

Pedro Sánchez podría haber aprovechado su visita para explicar cuándo estará listo el proyecto para ampliar la A-52 y ofrecer por fin una alternativa a una A-55 que miles de vigueses utilizan cada día.

Podría haber aclarado cuáles son los plazos reales para la conexión ferroviaria de alta velocidad entre Vigo y Portugal. O anunciar qué piensa hacer el Gobierno para reducir los tiempos de viaje en tren entre Vigo y Madrid.

También podría haber hablado del Puerto de Vigo. Explicar qué posición va a defender el Gobierno para que pueda incorporarse a la red básica europea en la próxima revisión y qué medidas piensa adoptar para reforzar una infraestructura fundamental para nuestra economía.

Vigo necesita respuestas

Hay más cuestiones pendientes. La vivienda es una de ellas. Si el acceso a una vivienda se ha convertido en uno de los principales problemas de las familias, resulta razonable preguntarse qué proyectos concretos tiene el Gobierno de España para crear vivienda en Vigo.

Y tenemos por delante el horizonte de 2030.

Vigo está trabajando para formar parte del Mundial y una candidatura de esa dimensión necesita mucho más que un estadio. Necesita movilidad, conexiones e infraestructuras capaces de responder a un acontecimiento internacional. Era una magnífica oportunidad para que el presidente anunciase compromisos concretos con la ciudad pensando en ese horizonte.

No ocurrió.

Una visita sin compromisos

Pero quizá lo más decepcionante de la jornada haya sido comprobar la actitud de Abel Caballero.

El alcalde debería ser siempre el primero en aprovechar la presencia de un presidente del Gobierno para defender las necesidades de Vigo, gobierne quien gobierne en Madrid. Para reclamar inversiones, exigir plazos y recordar todo aquello que sigue pendiente.

Hoy hemos visto otra cosa: un alcalde más preocupado por ejercer de anfitrión complaciente de Pedro Sánchez que por reclamarle públicamente respuestas para Vigo.

Caballero guarda silencio ante demasiadas cuestiones que dependen directamente del Gobierno de España. Parece que resulta más importante mantener intacta la sintonía con Pedro Sánchez que levantar la voz para defender los intereses de la ciudad.

Vigo no puede conformarse con eso.

Que el presidente del Gobierno visite nuestras empresas es positivo. Que conozca nuestra industria, también. Pero una ciudad como Vigo necesita que esas visitas sirvan para algo más.

Necesitamos carreteras. Necesitamos mejores conexiones ferroviarias y aéreas. Necesitamos un puerto con mayor peso en las redes europeas. Necesitamos vivienda. Y necesitamos infraestructuras para afrontar con ambición el horizonte de 2030.

Hoy no hemos escuchado un solo compromiso nuevo con Vigo.

Eso sí, la foto ha quedado estupenda.