El proyecto IMPALHA III estudiará la relación entre la intensidad de las pesquerías que utilizan artes fijas y el estado de los hábitats bentónicos en las diferentes demarcaciones marinas españolas
Las artes de pesca que permanecen fijas sobre el fondo marino, ampliamente utilizadas por la flota artesanal, serán objeto de un nuevo estudio para conocer con mayor precisión qué efectos tienen sobre los ecosistemas que se encuentran bajo el agua. Personal investigador del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) analizará la relación entre la intensidad de estas pesquerías y el estado de los hábitats bentónicos.
El trabajo forma parte de IMPALHA III, la tercera fase de un proyecto que da ahora un salto importante al ampliar tanto su ámbito geográfico como las modalidades pesqueras analizadas.
Hasta ahora, buena parte de la investigación científica sobre los efectos de la pesca en los fondos marinos se ha concentrado en el arrastre de fondo. Sin embargo, existe menos información sobre lo que ocurre con otras artes, entre ellas las empleadas habitualmente por las embarcaciones artesanales.
De los cañones de Avilés al conjunto de las aguas españolas
Las dos primeras fases de IMPALHA estuvieron centradas principalmente en estudiar los efectos del palangre de fondo en el Lugar de Importancia Comunitaria Sistema de Cañones de Avilés, en aguas del Cantábrico.
La tercera fase amplía el radio de acción a las diferentes demarcaciones marinas españolas y analizará un mayor número de pesquerías, prestando especial atención a aquellas de carácter artesanal que utilizan artes estáticas de fondo.
Uno de los objetivos centrales será determinar si existe una relación entre la intensidad con la que se pesca en una determinada zona y el estado de conservación de sus hábitats bentónicos. Para ello, los investigadores recopilarán y analizarán información obtenida durante campañas experimentales realizadas por el propio IEO.
Un ecosistema fundamental que permanece fuera de la vista
Los hábitats bentónicos son aquellos vinculados al fondo del mar, donde viven comunidades de organismos que desempeñan un papel fundamental en la biodiversidad y en el funcionamiento de los ecosistemas marinos.
Conocer mejor cómo interactúan con las distintas modalidades de pesca permitirá determinar con mayor precisión las presiones a las que están sometidos y, a partir de ahí, diseñar medidas de gestión específicas para cada pesquería y territorio.
El reto pasa por disponer de suficiente información científica para compatibilizar dos objetivos: proteger los ecosistemas marinos y mantener una pesca artesanal que tiene un importante peso económico, social y cultural en numerosas comunidades costeras.
Los resultados de IMPALHA III permitirán así cubrir parte del vacío de conocimiento existente sobre unas artes pesqueras cuyo impacto sobre el fondo marino ha sido mucho menos estudiado que el provocado por la pesca de arrastre.

