El error que muchos cometemos cuando nos quedamos sin voz y que puede empeorar el problema

Una logopeda de Povisa advierte de que susurrar durante una disfonía puede provocar más daño y señala otros hábitos cotidianos que perjudican las cuerdas vocales

Cuando la voz empieza a fallar parece lógico intentar hablar lo más bajo posible. Sin embargo, susurrar puede ser precisamente una de las cosas que conviene evitar. La logopeda del hospital Ribera Povisa Paula Crujeiras advierte de que esta práctica puede aumentar el daño vocal cuando existe una disfonía.

Según explica la especialista, al susurrar se reduce el flujo de aire y las cuerdas vocales pueden chocar entre sí, por lo que recomienda tratar de hablar en un tono normal, sin forzar la voz ni por exceso ni por defecto de volumen.

Pero este no es el único hábito cotidiano capaz de pasar factura a la garganta.

Aire acondicionado, bebidas frías y poca agua

Hablar por encima del tono habitual en ambientes ruidosos, exponerse directamente a un aire acondicionado potente, consumir bebidas o alimentos muy fríos, ingerir comidas picantes o mantener una hidratación insuficiente pueden favorecer la sequedad de la laringe, la fatiga vocal y las disfonías.

Crujeiras recomienda hidratarse frecuentemente, pero introduce un matiz: es preferible beber pequeños sorbos de manera constante que una gran cantidad de agua de una sola vez.

También aconseja proteger la garganta del impacto directo del aire acondicionado y calentar la voz antes de realizar un esfuerzo vocal importante.

La respiración, una de las claves

Cuando el problema requiere tratamiento logopédico, uno de los primeros pasos es trabajar la respiración diafragmática.

Esta técnica permite reducir la tensión acumulada en cuello y pecho y trasladarla hacia el abdomen, facilitando una mejor proyección de la voz.

Las alteraciones vocales pueden tener un origen funcional, provocado por un mal uso de la voz sin lesión, u orgánico, cuando aparecen problemas como nódulos o pólipos en las cuerdas vocales.

Cuándo consultar a un especialista

Perder la voz puntualmente después de un sobreesfuerzo suele resolverse mediante reposo vocal e hidratación. La situación cambia cuando los episodios comienzan a repetirse.

Crujeiras recomienda que, si la pérdida de voz es recurrente, se consulte con un otorrinolaringólogo para descartar posibles lesiones. Una vez conocida la causa, la intervención del logopeda permite corregir hábitos y reeducar el uso de la voz.