Gradiant trabaja en un dispositivo pionero que reutiliza sus propias pérdidas de luz como fuente de energía y podría operar de forma autónoma en lugares remotos, condiciones extremas e incluso en el espacio
Una tecnología desarrollada en Vigo busca dar respuesta a uno de los grandes retos que plantea el crecimiento de la inteligencia artificial: su elevado consumo energético. El centro tecnológico Gradiant trabaja en la que define como la primera neurona fotónica autosostenible, un dispositivo capaz de funcionar sin necesidad de energía externa gracias al aprovechamiento de sus propias pérdidas de luz.
La tecnología, que se encuentra actualmente en proceso de patente, presenta además otra característica relevante: puede funcionar de manera autónoma, sin necesidad de un control exterior, y decidir cómo y hacia dónde dirige la energía dentro del propio circuito para activarse.
El principio sobre el que trabaja Gradiant consiste precisamente en convertir en un recurso la energía que hasta ahora se perdía. Los sistemas fotónicos utilizan la luz para transmitir información y presentan ventajas de eficiencia frente a la electrónica tradicional, aunque también registran pérdidas. La neurona desarrollada en Vigo pretende recogerlas, reutilizarlas y emplearlas para alimentar sus propios componentes.
Marta Castro, responsable del área de Micro-Nanoelectrónica y Fotónica de Gradiant, explica que la innovación reside en la capacidad de recoger esas pérdidas de luz y reutilizarlas como fuente de energía, consiguiendo de este modo un sistema autosuficiente y autosostenible.
Una posible respuesta al enorme consumo energético de la IA
El desarrollo adquiere especial relevancia ante el fuerte incremento de las necesidades eléctricas asociadas a la inteligencia artificial, tanto durante el entrenamiento de los modelos como durante su funcionamiento.
La neurona fotónica podría contribuir a reducir significativamente ese consumo y facilitar el desarrollo de sistemas tecnológicos más sostenibles. Su autonomía abre, además, la puerta a utilizaciones que van más allá de la IA.
Al poder procesar y operar localmente, sin conexión exterior ni suministro energético, el dispositivo está pensado para escenarios en los que disponer de electricidad resulta complicado o directamente imposible. Entre las posibles aplicaciones se encuentran infraestructuras aisladas, dispositivos instalados en lugares de difícil acceso, entornos sometidos a condiciones extremas e incluso aplicaciones espaciales.
La tecnología permitiría así desarrollar equipos capaces de realizar determinadas funciones durante largos periodos con una dependencia mucho menor de fuentes energéticas exteriores.
El objetivo: consumir entre 100 y 1.000 veces menos
La investigación forma parte de bLOSSom (Sustainable Photonic Systems through Autonomous Loss Harvesting), un proyecto europeo centrado precisamente en desarrollar sistemas fotónicos autosostenibles mediante la recuperación autónoma de las pérdidas energéticas.
El objetivo del proyecto es crear dispositivos que no dependan de fuentes externas de energía ni de interacción exterior para funcionar y que puedan reducir el consumo energético entre 100 y 1.000 veces. Para conseguirlo, se integrarán tecnologías de captación, almacenamiento y gestión que permitan redistribuir la energía en función de las necesidades de cada sistema.
bLOSSom tiene además un componente especialmente relevante para el ecosistema tecnológico gallego: se trata del primer y único proyecto EIC Pathfinder Open liderado por un centro tecnológico de Galicia, dentro del programa Horizonte Europa.
El consorcio está encabezado por Gradiant y cuenta con la participación del CiTIUS de la Universidade de Santiago de Compostela, además de F6S Innovation, de Irlanda; el International Iberian Nanotechnology Laboratory, de Portugal; y el Łukasiewicz Research Network Institute of Microelectronics and Photonics, de Polonia.
Gradiant, con sede en Vigo y más de 250 profesionales, trabaja en ámbitos como la inteligencia artificial, la ciberseguridad, las comunicaciones 5G y 6G, las tecnologías cuánticas y fotónicas, los drones o la industria inteligente. Desde su creación en 2008 ha desarrollado más de 900 proyectos y trabajado con más de 400 clientes en 30 países.

