Mondariz viaja a los felices años 20 con una noche de Gran Gatsby entre perlas, charlestón y recetas históricas

El Balneario de Mondariz recuperó el esplendor de la Belle Époque con una cena temática inspirada en las grandes fiestas que marcaron la época dorada de la villa termal

Trajes de época, largos collares de perlas, tocados, flecos, sombreros y smokings devolvieron por unas horas al Balneario de Mondariz a sus felices años 20. La villa termal viajó al ambiente de la Belle Époque con una cena temática al más puro estilo «Gran Gatsby» que recuperó parte del esplendor de uno de los periodos más singulares de su historia.

La iniciativa, organizada por el Centro de Iniciativas Turísticas de Mondariz (CIT), quiso recrear el ambiente de las celebraciones que acompañaban antiguamente a la apertura de la Temporada de Aguas, cuando los jardines de Mondariz reunían cada verano a visitantes llegados desde distintos puntos de Europa.

La celebración incluyó diferentes pasajes históricos y culminó con una cena que permitió recuperar sabores del pasado. El chef Manuel Cuntín rescató recetas del antiguo Gran Hotel para elaborar el menú de una velada acompañada por música de orquestina y una ambientación inspirada en los años del charlestón.

Una noche para recuperar la época dorada de Mondariz

La celebración reunió a asistentes de la comarca y también de Vigo, con un vestuario pensado para trasladar la estética de los años 20 hasta el histórico complejo termal.

La intención del CIT pasa por convertir esta cena temática en una referencia turística para Mondariz, apoyándose precisamente en el periodo en el que la localidad alcanzó uno de sus mayores momentos de esplendor.

Por sus instalaciones pasaron a lo largo de su historia personalidades como Emilia Pardo Bazán, Pío Baroja, Isaac Peral, Primo de Rivera o John Rockefeller III, dentro de una etapa en la que Mondariz consiguió proyectarse como un destino termal de prestigio.

Un complejo inspirado en los grandes balnearios europeos

Los hermanos Peinador concibieron la villa termal como un gran espacio dedicado al ocio, el turismo y la salud, siguiendo los modelos que triunfaban entonces en Europa. Con referentes como Bath y Baden-Baden, desarrollaron un complejo que aspiraba a ser autosuficiente y a ofrecer a sus visitantes una experiencia que iba mucho más allá de los tratamientos termales.

El proyecto incorporó edificios diseñados por destacados arquitectos de la época, decoración influida por las tendencias francesas y personal formado siguiendo la etiqueta inglesa.

La programación cultural y de ocio llegó a incluir compañías teatrales, cantantes de ópera y tertulias en las que participaban escritores y algunas de las figuras intelectuales de aquellos años.

Mondariz desarrolló incluso elementos propios que dan una idea de la dimensión que alcanzó el complejo. El balneario llegó a disponer de moneda propia, conocida como «Los Peinador», periódico y revista, además de un tranvía destinado a facilitar el desplazamiento de sus visitantes desde Vigo.

Más de un siglo después, la cena temática ha recuperado durante una noche aquel universo de lujo, ocio y vida social con el que Mondariz escribió uno de los capítulos más singulares de la historia del turismo termal gallego.