La formación critica la falta de ambición del proyecto y advierte de que no dará respuesta a la emergencia habitacional
Sus 12 enmiendas fueron rechazadas con los votos del PSOE y la abstención del PP
El BNG de Vigo lamentó este lunes que la “falta de ambición” del Gobierno de Abel Caballero pueda convertir la futura Empresa Municipal de Vivienda, EMVIGO, en una “cáscara vacía” incapaz de responder a la emergencia habitacional que atraviesa la ciudad.
Durante el debate plenario de la aprobación inicial de la memoria de creación de la sociedad municipal, aún sin constituir, el portavoz nacionalista, Xabier P. Igrexas, advirtió de que la situación de la vivienda en Vigo “no se resuelve con amagos para aparentar que se va a hacer algo”.
La formación señala la dificultad creciente del mercado del alquiler y recuerda que, según sus datos, en la ciudad hay ya ocho pisos turísticos por cada vivienda disponible para alquiler residencial, mientras que la mitad de las viviendas ofertadas superan los 1.000 euros mensuales.
“Vigo necesita un verdadero instrumento público para garantizar el derecho a la vivienda, no una empresa descafeinada, supeditada a la lógica del mercado y diseñada para cuadrar balances”, afirmó Igrexas.
El BNG recuerda además que la creación de una empresa municipal de vivienda fue una demanda histórica de la formación, frente a la negativa mantenida durante años por el Gobierno local, que alegaba falta de competencias en esta materia.
Críticas al modelo de EMVIGO
Para el BNG, la memoria aprobada inicialmente solo con los votos del PSOE presenta “dos males de origen”: la falta de ambición social y la subordinación a criterios de mercado.
Igrexas criticó que el principal proyecto previsto por el Gobierno municipal, en Santa Cristina de Lavadores, contemple destinar dos tercios del suelo público a la promoción privada.
“El suelo municipal no se vende ni se cede para favorecer la especulación. El suelo público tiene que servir para promover vivienda cien por cien pública, bajo gestión pública y protegida de manera permanente”, defendió.
La formación también cuestiona que el documento considere “accesibles” alquileres de hasta 700 euros mensuales y que reserve únicamente el 10% de las futuras viviendas para situaciones de emergencia habitacional.
Según Igrexas, un alquiler público no puede limitarse a ser “un pequeño descuento sobre el mercado”, sino que debe garantizar que ninguna familia destine más del 30% de sus ingresos al acceso a la vivienda.
Doce enmiendas rechazadas
El BNG presentó un voto particular con doce enmiendas para transformar EMVIGO en un instrumento de intervención pública frente a la crisis de la vivienda.
Entre sus propuestas figuraban la promoción pública directa de 500 viviendas protegidas, frente a las 250 previstas inicialmente, la movilización de viviendas vacías de la SAREB y de entidades financieras rescatadas, y un programa anual de 10 millones de euros para adquisición y rehabilitación de inmuebles.
La formación planteó también elevar la dotación inicial de la empresa hasta, como mínimo, 20 millones de euros, captar fondos de otras administraciones, blindar el carácter público del parque municipal e incorporar personal propio para evitar externalizaciones.
Además, las enmiendas incluían indicadores de impacto social, como la reducción de la lista de espera o del esfuerzo económico de las familias, y una mayor participación de todos los grupos políticos en los órganos de gestión, con prohibición expresa de dietas o retribuciones.
El voto particular del BNG fue rechazado con los votos en contra del PSOE y la abstención del PP.
Igrexas insistió en que la vivienda “es un derecho fundamental, no un negocio” y reclamó políticas “valientes” y recursos suficientes para garantizar que la ciudadanía pueda seguir viviendo en Vigo.

