Un estudio internacional con participación del IEO revela que el reciclaje biológico del hierro permite mantener la captura de CO₂ en una de las regiones más importantes del planeta para regular el clima
El océano Austral vuelve a situarse en el centro de la lucha contra el cambio climático. Un estudio internacional con participación del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha descubierto que el reciclaje biológico del hierro desempeña un papel fundamental para que esta enorme región marina continúe capturando dióxido de carbono (CO₂) de manera eficiente.
La investigación, publicada en la revista científica Global Biogeochemical Cycles, desmonta parte de la teoría tradicional sobre el funcionamiento del fitoplancton en el océano Austral. Hasta ahora, se consideraba que el crecimiento de estas microalgas dependía principalmente del hierro disuelto en el agua. Sin embargo, el trabajo demuestra que el hierro más importante para alimentar la productividad marina es el que se encuentra asociado a partículas biológicas recicladas en la superficie oceánica.
Un océano clave para frenar el calentamiento global
El océano Austral es una de las zonas más relevantes del planeta para la regulación climática. A pesar de ser rico en nutrientes, el crecimiento del fitoplancton suele verse limitado por la escasez de hierro, un micronutriente esencial para el desarrollo de estas microalgas que absorben CO₂ mediante la fotosíntesis.
El equipo científico detectó que el hierro contenido en restos biológicos, como células muertas o desechos del zooplancton, se recicla rápidamente y vuelve a estar disponible para alimentar nuevos blooms algales, incluso cuando el aporte externo de hierro es bajo. Este mecanismo permite mantener elevados niveles de productividad marina y, con ello, una mayor capacidad de captura de carbono.
El papel invisible de las partículas biológicas
Los investigadores realizaron muestreos detallados al sur del Frente Polar Antártico y comprobaron que las partículas biológicas de “hundimiento lento” liberan hierro a suficiente velocidad como para sostener el crecimiento del fitoplancton mientras las explosiones de algas siguen activas.
Además, el estudio revela que la relación entre hierro y biomasa marina es mucho más compleja de lo que se pensaba. Mientras el hierro disuelto no explica correctamente la distribución del fitoplancton, el hierro particulado reciclable sí aparece estrechamente vinculado a la productividad oceánica.
Según explica Luis M. Laglera, catedrático de la Universidad de las Islas Baleares y autor principal del estudio, comprender cómo se recicla este hierro “es esencial para explicar cómo el océano puede seguir capturando CO₂ de manera eficiente en un contexto de cambio climático”.
Un avance para mejorar los modelos climáticos
Los científicos consideran que este descubrimiento puede tener importantes implicaciones para mejorar las predicciones sobre el clima global. El trabajo demuestra que la capacidad del océano Austral para actuar como sumidero de carbono depende no solo del hierro que llega desde el exterior, sino también de cómo ese elemento se reutiliza dentro de la propia red biológica marina.
La investigación ha sido liderada por la Universidad de las Islas Baleares y ha contado con la participación de expertos del Instituto Español de Oceanografía, del Instituto de Ciencias del Mar, de la Universidad Edith Cowan de Australia y del Instituto Alfred Wegener de Alemania.

