Vigo impulsa la energía del futuro espacial: éxito en las primeras pruebas de un sistema híbrido solar y nuclear

Investigadores de la UVigo lideran un avance clave junto a universidades de Oviedo y Leicester para misiones en la Luna y Marte

La investigación gallega vuelve a situarse en la vanguardia internacional. Un equipo liderado por la Universidade de Vigo, junto a las universidades de Oviedo y Leicester (Reino Unido), ha logrado con éxito las primeras pruebas de un innovador sistema híbrido de energía que combina fuentes solares y nucleares para alimentar futuras misiones espaciales.

El avance, desarrollado en el marco de un proyecto financiado por la Agencia Espacial Europea (ESA), supone un paso decisivo para resolver uno de los grandes retos de la exploración espacial: garantizar el suministro energético en entornos extremos como la Luna o Marte.

Un sistema híbrido para misiones más largas y ambiciosas

El nuevo modelo combina energía solar y generadores termoeléctricos de radioisótopos (RTG), permitiendo disponer de electricidad de forma continua incluso en ausencia total de luz. Este punto resulta clave en escenarios como la noche lunar, que puede prolongarse hasta 14 días terrestres.

Mientras que la energía solar maximiza el rendimiento en condiciones de alta iluminación, los RTG —basados en Americio-241— proporcionan calor y energía constantes durante décadas, asegurando la operatividad de los sistemas en condiciones extremas.

El resultado es una arquitectura híbrida capaz de optimizar la generación energética, reducir el peso del sistema y ampliar la vida útil de las misiones, abriendo la puerta a exploraciones científicas más complejas y prolongadas.

El papel clave de la Universidade de Vigo

La participación de la Universidade de Vigo ha sido determinante en el desarrollo del proyecto. Desde el Aerospace Technology Research Group (ATRG), atlanTTic y la Escuela de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio del campus de Ourense, el equipo gallego ha trabajado en la simulación térmica del entorno espacial.

Este trabajo ha permitido integrar el sistema energético no solo como fuente de electricidad, sino también como parte del control térmico del rover. El calor residual de los generadores nucleares se utiliza para proteger baterías y electrónica en condiciones extremas, como temperaturas de hasta -173ºC en el polo sur lunar.

Para ello, los investigadores emplearon herramientas avanzadas como ESATAN, que analiza la radiación térmica, y EcoSimPro, que simula el comportamiento energético del vehículo ante cambios bruscos de temperatura.

Pruebas con éxito en Reino Unido

Las pruebas se llevaron a cabo en el Space Park de Leicester, en colaboración con la spin-off Perpetual Atomics, confirmando la viabilidad de este sistema híbrido en condiciones reales.

El proyecto combina la experiencia británica en tecnología RTG, el conocimiento de la Universidad de Oviedo en electrónica de potencia y la especialización de la UVigo en simulación térmica, dando lugar a una solución tecnológica de nueva generación.

Un salto hacia la exploración del futuro

Los responsables del proyecto coinciden en que este avance marca un antes y un después. La combinación inteligente de energía solar y nuclear permitirá operar en entornos hasta ahora inaccesibles, ampliando el alcance de la ciencia planetaria.