La Xunta acusa al Concello de Vigo de desentenderse del abastecimiento desde Eiras y alerta de riesgos en la infraestructura

Presa de Eiras.

El Gobierno gallego lamenta la falta de colaboración municipal y advierte de deficiencias “graves” en dos válvulas que ponen en riesgo el suministro a más de 400.000 personas

La tensión institucional por la gestión del agua vuelve a elevarse en el área metropolitana de Vigo. La Xunta de Galicia lamentó este martes que el Ayuntamiento de Vigo se esté “desentendiendo” del abastecimiento desde la presa de Eiras, principal suministro para la ciudad y su entorno, y que lo haga “sin valorar los riesgos derivados de las deficiencias detectadas” en la infraestructura. Según el Gobierno gallego, el Concello tampoco facilitó la información necesaria para coordinar una actuación urgente con garantías.

Augas de Galicia fue —según la Xunta— la única administración que acudió a la reunión técnica celebrada en Vigo con planificación, datos y propuestas concretas sobre los trabajos necesarios en la presa tras los problemas detectados en dos de las cuatro válvulas reguladoras. A la cita asistieron el director del organismo hidráulico, Roi Fernández, y personal técnico. La Xunta subraya que las válvulas son manipuladas en exclusiva por el Concello, y que su propuesta busca evitar cualquier riesgo para el suministro.

Manipulación de válvulas y una rotura que agrava el conflicto

Durante el encuentro, la concesionaria Aqualia, alineada “en todo momento” con el Ayuntamiento de Vigo —según la Xunta—, se limitó a escuchar las propuestas técnicas del organismo autonómico. La Xunta afirma que quedó “perfectamente constatado” que solo el Concello puede y debe manipular las válvulas para evaluar su estado, pero que eludió esa responsabilidad hasta que, a requerimiento autonómico, abrió parcialmente una de ellas. La válvula se rompió, lo que agravó la situación.

Los representantes vigueses tampoco mostraron interés —siempre según la versión autonómica— por variables clave como los tiempos de almacenamiento de agua en O Porriño, y expresaron su “incomodidad” por el servicio actual y por garantizar el suministro a otros municipios de su área metropolitana. Aqualia propuso efectuar una reparación mínima en una sola válvula, una opción que Augas de Galicia considera insuficiente y arriesgada tras la rotura ya producida.

La Xunta ve inviable el plan municipal y denuncia falta de información

La Xunta asegura que el tiempo de ejecución planteado por Aqualia no es viable sin comprometer el abastecimiento y que es imposible acometer la obra con los plazos y presupuesto anunciados por el alcalde. Augas de Galicia recalca que la situación actual —con deficiencias graves en dos válvulas y un riesgo real para el suministro— se podría haber evitado si el Ayuntamiento hubiese comunicado de inmediato los problemas detectados.

Los representantes autonómicos insisten en que ni los vigueses ni los gallegos deben pagar una actuación de emergencia provocada, afirman, por la falta de información de la concesionaria y la demora municipal en asumir sus competencias.

Exclusión del Consorcio do Louro y acusación de “defender a Aqualia”

Otro de los momentos tensos de la reunión llegó cuando el Ayuntamiento de Vigo pidió que abandonara la sala el gerente del Consorcio de Augas do Louro, que agrupa a Mos, O Porriño, Salceda de Caselas y Tui. La Xunta lamentó esta decisión al considerar “fundamental” que estuviera presente, puesto que tres de los cuatro municipios del Consorcio dependen directamente de Eiras.

Para Augas de Galicia, la postura del Concello refleja “una defensa reiterada de su concesionaria”. Según el organismo hidráulico, el propio Ayuntamiento llegó a afirmar en la reunión: “Aqualia es Vigo y Vigo es Aqualia”. Frente a ello, la Xunta recuerda que su único objetivo es garantizar el suministro a más de 400.000 personas, para lo que tiene preparada una actuación valorada en 2 millones de euros.

El Gobierno gallego reprocha además que el Concello introdujera en la reunión a un responsable jurídico no previsto en la relación de asistentes, algo que interpreta como una señal del “carácter distinto” que ambas administraciones pretendían dar al encuentro.

Con este nuevo cruce de acusaciones, la gestión del agua en el área de Vigo vuelve a quedar marcada por la falta de coordinación, la tensión política y un riesgo técnico que la Xunta pide atajar con urgencia para proteger el abastecimiento metropolitano.