Diario de un padre de familia confinado: Día 52

Día 52 del año 1 después de Covid 

Con Wuhan ya en el horizonte  

Allí permanecieron 72 días confinados. Sonaba a relato distante, desproporcionado y sin sentido. Casi inhumano. Como la Gran muralla china. Un mercado de esos que en occidente vemos con una mezcla entre la sorpresa y el desprecio. Una ciudad que muchos pensamos que era un pueblo. Y una historia en la que no terminamos de creer. Hasta que ha llegado para golpearnos con todo su realismo. Porque tras la prórroga del estado de alarma, nos vamos al 24 de mayo. Y tan simples somos –soy- que me he puesto a sumar inmediatamente:  me salen 70 días confinados. Ojo, Wuhan, que estamos apretando.  

Pero eso no es todo, claro. La vida sigue, y lo hace entre textos que se mezclan en mi mente y clases que escupo a cada rato. Tengo la sensación de repetirme en las frases, en los verbos, en las letras, con la misma contumacia con la que se repite cada sol.  

Ya no sí ni qué contar, porque abrir las puertas de una casa confinada es hacerlo a una estancia siempre igual. Un espacio cerrado en el que los niños son niños, y saltan, gritan, se divierten y pelean. Hasta que no aguanto más y los castigo. Hoy, por ejemplo. Todos a dormir la siesta. Inmediatamente. ‘Perdón, papá’. ‘Ni perdón ni nada. A dormir la siesta se ha dicho. Y suerte que tenéis que es buen castigo light’.  

Por fin algo de paz. Golpeo el teclado en un intento ciego de seguir componiendo un texto mal parido. Que no sale porque apenas queda nada dentro. Persevero. La historia empieza a vivir. Un hálito. Apenas nada. Pero es algo, a fin de cuentas. Aporreo las teclas con más fuerza, como si de ese ‘clic, clac, clic, clac, cluc’ pudiese salir algo decente. El ‘cluc’ es la barra espaciadora…  

Punto y aparte. El relato se ha ido a descansar, evaporado en un ir y venir de una frase que no sale. Un continuo ‘cluc, cluc, cluc’. Y la siesta también ha terminado. Por lo menos, ya están de buen humor. No hay nada como dormir para recobrar la perspectiva. Aunque esta nos pongo en sintonía con Wuhan. Ya se andará…