Un equipo internacional codirigido desde la UVigo identifica los restos de Homo erectus más antiguos

Sitúan por primera vez la aparición de estos homínidos y de la tecnología achelense hace 2 millones de años

Un equipo internacional multidisciplinar liderazgo por Eduardo Méndez Quintas (Universidad de Vigo) y Margherita Mussi (Universidad Lana Sapienza de Roma) acaba de presentar los restos más antiguos conocidos hasta el momento de la especie Homo erectus: el fragmento mandibular de un individuo infantil, a lo que denominan Garba. Los restos fueron encontrados años atrás en el yacimiento de Melka Kunture (Etiopía) pero no fue hasta ahora que se identificaron como de la especie Homo erectus. Su datación adelanta la aparición del Homo erectus y de la tecnología achelense hace dos millones de años. La investigación fue publicada este jueves en la revista Science en el artículo Early Homo erectus lived at high altitudes and produced both Oldowan and Acheulean tools.

“Estos resultados suponen uno vuelco en el panorama de la evolución humana a nivel mundial, ya que se adelanta la aparición del Homo erectus, considerado como la primera forma de homínido de trazos plenamente ‘humanos’, hace 2,06 millones de años y el origen de la tecnología achelense hace 1,95 millones de años”, explica el arqueólogo de la UVigo, que es miembro del Grupo de Estudios de Arqueología, Antigüedad y Territorio y profesor de la Facultad de Historia del campus de Ourense.

Hasta ahora, detalla, aunque se había encontrado algún resto fósil no había elementos diagnósticos que pudieran datar con precisión a aparición del Homo erectus en África y se señalaba que debería estar sobre hace 1,8 millones de años. Con la aparición de los restos dentales de Garba, señala Eduardo Méndez, se disponen ya de un elemento de diagnosis que “permite por primera vez poder establecer la antigüedad máxima de los Homo erectus en África en hay 2,06 millones de años”.

Análisis de un fragmento mandibular

Melka Kunture se encuentra a las orillas del río Awash, entre los 2000-2200 metros sobre el nivel del mar. Según explican los autores de la investigación, su secuencia sedimentaria reconocida abarca unos dos millones de años y conserva yacimientos arqueológicos característicos de los tecnocomplexos Olduvaiense, Achelense y Middle Stone Age. Esta circunstancia convierte este enclave en una de las principales secuencias del continente africano para entender la evolución cultural de los últimos dos millones de años. La investigación de este yacimiento se lleva realizando desde 1963 y actualmente se desarrolla bajo a Italo-Spanish Archaeological Mission at Melka Kunture and Balchit, con la dirección de Margherita Mussi, Eduardo Méndez y Joaquín Panera (Universidad Complutense de Madrid).

Uno de los principales enclaves de Melka Kunture es el yacimiento de Garba IV, excavado en diferentes épocas y extensión y que ha acercado un cuantioso conjunto de herramientas de piedra, huesos de grandes mamíferos y restos humanos. Según indican los investigadores, la edad de estos niveles fue establecida por la combinación de dataciones numéricas Argón/Argón (40Aire/39Aire) de tobas volcánicas y paleomagnéticas. Concretamente, detallan, sobre los niveles principales del yacimiento se identificó el evento paleomagnético de Olduvai (datado la escala global entre 1,95–1,77 millones de años) y esto permite situar su cronología en unos dos millones de años.

En un de los niveles más profundos de este yacimiento (nivel Y), datado en 2,06 millones de años, fue donde se localizó el fragmento mandibular de Garba, un individuo infantil de 2-3 años de edad a lo que el equipo investigador, la falta de datos para conocer su sexo, prefiere referirse como niña. “El fragmento mandibular de Garba conserva en el exterior dos dientes de leche, pero estos, al no ser definitivos, son poco representativos para la identificación a nivel de especie. Los dientes definitivos y, por tanto más significativos, estaban en el interior del hueso”, explica Eduardo Méndez. Para conocer sus características, la mandíbula fue analizada en el European Synchrotron Radiation Facility, de Grenoble (Francia). “Los datos obtenidos para los dientes definitivos son muy significativos: confirman la adscripción de Garba al taxón de Homo erectus y lo convierten en el ejemplar más antiguo del registro paleoantropolóxico mundial”, afirma el arqueólogo de la UVigo.

Expansión fuera de África y tecnología achelense

El Homo erectus, recuerda Eduardo Méndez, se puede considerar como la primera forma de homínido de trazos plenamente ‘humanos’. “La aparición en la escena evolutiva de este taxon supuso una aceleración sustancial en el proceso de difusión de las poblaciones humanas dentro y fuera de África y, por tanto, es la primera especie humana que sale del continente africano, hace algo más de 1,8 millones de años”, señala. La fecha y la zona de África en la que se desarrolla inicialmente este taxon, añade, estaba en discusión pues se estimaba que su aparición inicial rondaría los 1,9-1,8 millones de años, pero no estaba definitivamente establecida. Las condiciones físicas más desarrolladas de los Homo erectus (en comparación la otros ejemplares iniciales del género Homo, como los Homo habilis) les permite, según detalla el investigador, implementar noticias y más sofisticadas soluciones tecnológicas, entre las que destacan la invención de la tecnología achelense y la capacidad para utilizar el fuego.

Los datos suministrados por el yacimiento de Garba IV y recogidos en el artículo publicado en Science, señala el equipo investigador, “hacen replantearnos algunas ideas preestablecidas sobre la aparición del género Homo la escala africana”. La primera y fundamental, apunta Eduardo Méndez, es que “la aparición del taxón de Homo erectus no está relacionada con los ecosistemas cálidos y abiertos de la sabana, sino que tiene su origen en un entorno templado y en un ecosistema más diversificado, como lo que observamos en el altiplano etíope. Por tanto, sería desde aquí que esta especie irradiaría al resto del continente”. La génesis de Homo erectus en un ecosistema templado es un dato, recalca, relevante para entender su exitosa expansión fuera de África.