LOS AÑOS EXTRAORDINARIOS

Complejo relato fantástico – valleinclanesco, muy personal – sobre la vida de Jaime Fanjul, nacido en Salamanca antes de que el mar llegara a esa ciudad, en una familia aficionada a las serpientes. Por esa época se ponen también de moda los coches que funcionan con el pensamiento. España es una monarquía (se turnan unos años la República y la Monarquía) y Alicante está en guerra con Europa… Jaime crecerá para convertirse en un aventurero que, en sus viajes y estancias en París, Londres, Egipto… o cruzando el desierto, se irá encontrando con personajes diferentes.

Autor: Rodrigo CORTÉS – Editorial: RANDOM HOUSE. Barcelona, 2021– Páginas: 360 – Género: Fantasía – Público: General


Para mí, Rodrigo Cortés (Ourense, 1973), es y será siempre el director de esa película visionaria llamada Buried, o Enterrado, hora y media de angustia acompañando a Ryan Reynolds dentro de un ataúd. Recuerdo lo mucho que me gustó verla, pese a lo que sufría mi claustrofobia. Pero es que Rodrigo Cortés, que se presenta a sí mismo como, sobre todo, persona de cine, también escribe, y pinta, y hace música… Un hombre del Renacimiento en pleno siglo XXI, y además gallego de nacimiento. En su faceta de escritor, colabora semanalmente en ABC, y Los años extraordinarios es su tercera novela.

Ahora hay que clasificar este libro. Es prácticamente imposible encajarlo en ninguna de los géneros habituales de la literatura. Nos puede servir pensar que ha resucitado Valle-Inclán. En realidad, se trata de la autobiografía de un personaje ficticio del siglo XX, que vive en una Europa un tanto particular e inventada. No hay que sorprenderse por nada: ni por los coches que funcionan por el pensamiento, ni tampoco por los esclavos que aterrorizan a sus amos, ni por los barcos submarinos, ni por… cientos de personalísimas invenciones del autor, que tienes que aceptar para sobrevivir a la lectura.

Los años extraordinarios es un libro de fantasía. También es puro disparateNo sé si decir que es una comedia, sin embargo, pese a que algunos críticos han hablado de su humorismo; tiene algunos elementos muy divertidos, pero creo que arranca la sonrisa más por original que por cómico. Tiene incluso algunas partes trágicas, con muertes de personajes a los que habías cogido cariño. Bebe en las fuentes de tantos otros autores que se atrevieron a fantasear con elementos del día a día. Me venía a la cabeza, por ejemplo, El curioso caso de Benjamin Button, relato de F. Scott Fitzgerald conocido sobre todo por la película de Brad Pitt: ese niño que nace con aspecto de viejo, y a medida que pasan los años recupera la juventud. En ese relato hay un elemento de fantasía en un mundo normal; pues son el tipo de cosas que pasan en este libro. La gente nace, crece, se casa, muere; el continente europeo es el mismo; estamos ante nuestra misma realidad pero… diferente.

El autor hace gala de un buen manejo del idioma, y el libro se lee cómodamente, una vez que, insisto, aceptas lo extraordinario como común. No obstante, el libro me pareció un poco largo: 360 páginas de literatura de lo absurdo resultan, en mi opinión, cansinas. No digo que el interés de la historia decaiga, o que pierda ritmo, porque no es así. Sólo que, en mi opinión, puede cansar.