El alcalde cede y acepta que el trayecto que lleva a los vigueses a la capital de España pase por Compostela
El Gobierno socialista mantiene la variante de Cerdedo en un cajón… y el PSOE local calla
Abel Caballero ha accedido a lo que tanto se oponía y que él mismo definía como inaceptable: que los trenes de Vigo a Madrid pasen por Santiago. Así lo acordó con el presidente de Renfe, Isaías Táboas; y tras un encuentro con el alto mando ferroviario de Pedro Sánchez el regidor ha tenido que tragarse sus palabras tras manifestarse de forma reiterada en contra de que los vigueses tuvieran que hacer más kilómetros para ir a Madrid que los que requiere el viaje por la línea del Miño. Caballero calificó el paso por Santiago como algo “indigno y más propio del siglo XIX”. Sin embargo, a la hora de la verdad, los viajeros que salgan de la ciudad olívica tardarán más en ir a Madrid desde Vigo que desde Santiago o A Coruña…y al alcalde ahora le vale. El PSOE local, por supuesto, calla.
Además, Caballero también ha aceptado sin rechistar que el Ejecutivo central haya dejado en un cajón la variante de Cerdedo -que tanto exigió-, condenándola a un estudio hidrogeológico previo que ya dura tres años, precisamente el tiempo que el PSOE lleva en el Gobierno, sin indicios de avance.
Hay que recordar que, cuando era ministro de Transportes, el ahora alcalde prometió que el AVE a Galicia llegaría en 1993, algo que, casi 30 años después, sigue sin materializarse. Además, aunque el regidor se comprometió a no ser candidato en el 2007 si José Luis Rodríguez Zapatero no sacaba adelante el proyecto y pedir una movilización en el año 2017, la llegada de Pedro Sánchez a la Moncloa parece haber hecho que se olvide de todas sus reclamaciones y exigencias pasadas.
De este modo, Caballero prefiere plegarse a los intereses del Gobierno de Madrid antes que defender a los vigueses, aunque esto signifique pasar por alto y ser cómplice de un nuevo ataque a una ciudad que necesita que por fin se active la conexión directa a la capital de España por Cerdedo y que se invierta en la modernización de la línea del Miño, un itinerario europeo que forma parte del Corredor de Mercancías.

