El Betis remonta con tantos de Canales un choque en el que los de Coudet comenzaron mandando y se fueron diluyendo
«No sucumbas a la añoranza. Sal a la calle. Ve a una ciudad vecina, a un país extranjero…, pero no viajes al pasado que duele». La frase, de Picasso, bien puede aplicarse a este Celta cargado de nostalgia, instalado en una perpetua morriña, echando de menos a Aspas a cada suspiro, a cada hálito de vida que se pierde entre los 90 minutos de reloj de cada partido que transcurre sin el de Moaña. Porque sin Iago, el pasado siempre duele. Así de simple. Algo que no ha hecho más que corroborar hoy el Betis, infligiendo a los de Vigo su cuarta derrota consecutiva, tres en Liga, todas ellas sin Iago, lesionado.
¿Cuándo vuelve Iago? Es la pregunta que retumba esta noche en la mente de la hinchada, tan acostumbrada a la derrota en ausencia del diez. Un hábito cualquiera: perder sin Aspas. Como sacar la basura, ducharse, encender un pitillo, o echarse la siesta en el sofá. O, también, por qué no, dejarse remontar.
La realidad es que salió bien el Celta, como queriendo dejar atrás los demonios de Ibiza y de Villarreal, las humillaciones sufridas, los goles encajados. El tiempo transcurrido sin Iago en la partida. Fue un viaje al pasado, sí, a la añoranza; un espejismo de 15 minutos que nos recordaron lo que fue y quiere ser el ‘Chachismo’: un equipo valiente y decidido.
En ese arranque, la tuvo Mina en el 8′, estrellándola en el palo; la cazó Nolito en el 10′, ligeramente arriba en el golpeo; y hasta Mor -titular sorpresivo, como siempre, cosas de la añoranza del pasado-, rozó el gol en el 14. Su tiro acabó en un córner rematado a la red por Mina, que hacía justicia a lo visto hasta el momento.
Sin embargo, todo se fue al traste a partir de ese momento, como si el miedo a verse por delante y sin Iago atenazase a los celestes, más pendientes de defender que de proponer, algo que, es sabido, no es su fuerte. Una rendija de temor por la que se coló dos veces el Betis: las dos a manos de Fekir y remate de Canales, para darle la vuelta al choque antes del descanso. La segunda, por cierto, tras una pérdida de Denis de esas que no se pueden cometer. Jamás.
En la reanudación, el Celta tuvo más pelota pero pocas ocasiones. Quizá la más clara vino de un pase filtrado por Brais hacia Baeza, que se perfiló demasiado hacia su zurda para tratar de picar sobre Joel en la salida, dando tiempo, así, al portero a achicar cualquier opción.
Lo siguió intentando el Celta, pero con poca claridad. Faltaba, ya saben, la luz que ilumina los caminos, el que encuentra donde no hay, el que ve lo que falta en lugar de lo que existe. Sí, faltaba Iago Aspas; cosas que tiene la añoranza.
Tal vez vuelva el domingo contra el Eibar. Mientras tanto, el Celta se queda en mitad de la tabla, con 23 puntos. Mejor que hace no tanto, peor que ayer.

