El alcalde de Vigo expone ahora las alegaciones municipales al relleno en Bouzas, planteado por el Puerto bajo el mandato del anterior presidente, y que se encuentra en evaluación ambiental
El pasado verano, el Puerto de Vigo, todavía bajo la presidencia de Enrique López Veiga, remitía al Ministerio para la Transición Ecológica el proyecto de ampliación de la terminal de Bouzas, que tiene entre sus objetivos ganar espacio para permitir el atraque de barcos de mayor eslora, que en casos como los denominados Ro-Ro Clase Mark V, pueden llegar hoy en día a los 265 metros. Un proyecto que, en evaluación ambiental, recibe ahora las alegaciones en contra del Concello de Vigo, que ha hecho públicas hoy el alcalde, Abel Caballero, de modo contundente: «El relleno es la muerte de la Ría; ya se hicieron más rellenos de los que se podían».
El regidor ha detallado que el Puerto, tal y como establece la legislación vigente, planteó tres alternativas: una con la que se ganan 4 atraques y supone 82.000 metros cuadrados de relleno; otra para tres atraques y 75.000 metros cuadrados; y una última con dos atraques y 60.000 metros cuadrados.
Ninguna de ellas satisface el Gobierno municipal que, como incide Caballero, considera «inviable e inadmisible plantear ningún relleno en la Ría». El valor medio ambiental de la Ría de Vigo es extraordinario. Hay que cambiar el enfoque, y hay que aportar soluciones a corto, medio y largo plazo, que garanticen la operatividad del Puerto sin relleno», ha puntualizado el alcalde, que considera esta vía «perfectamente posible».
Para ello, en primer lugar, Caballero ha vuelto a enterrar el tren a Bouzas, del que afirma, una vez más, que es «inadmisible». «Citroën no quiere el ferrocarril en su factoría, y el Puerto plantea un ferrocarril a Bouzas rompiendo la ciudad que no vamos a tolerar», ha resaltado.
Asimismo, el acalde ha planteado «silos para coches» que, argumenta, «es posible poner en número elevado sin afectación medio ambiental» y que multiplican por cuatro la capacidad de cata metro cuadrado. Además, apuesta por, en el medio plazo, replantear la utilización de los espacios. «A 15 años, a medida que vayan venciendo las concesiones, hay que llevarlas a otros sitios», afirma, algo para lo que, entiende, debe «meterse en el cálculo la Plisan».

